Saliste con tus botas de cuero y te agarró la lluvia. O pisaste un charco sin querer. Lo primero que sentís es pánico. Lo segundo, la tentación de ponerlas cerca del calefactor para que se sequen rápido. No lo hagas — ese es el error más común y el que más daño genera.

Por qué el calor directo arruina el cuero mojado

El cuero es un material orgánico. Cuando se moja y se seca de golpe con calor directo — calefactor, estufa, secador de pelo — las fibras se contraen de forma brusca y el cuero pierde su flexibilidad natural.

El resultado: rigidez, deformación y rajaduras que no tienen solución. El cuero mojado necesita secarse despacio. Sin apuro.


Qué hacer paso a paso

1

Retirá el exceso de agua

Con un paño seco o papel de cocina, absorbé la humedad superficial con golpecitos suaves. No frotés — frotar estira y daña el cuero.

2

Rellenales la forma

Meteles papel de diario arrugado adentro. El papel absorbe la humedad del interior y ayuda a mantener la forma del calzado mientras se seca. Cambiá el papel cada par de horas si están muy mojadas.

3

Dejálas secar a temperatura ambiente

Poné el par en un lugar con buena ventilación, lejos de cualquier fuente de calor directo. Luz natural está bien — calor concentrado, no. El tiempo de secado puede ser de 12 a 24 horas dependiendo de cuánto se mojaron.

4

Hidratá el cuero una vez seco

Cuando el cuero se seca después de mojarse pierde parte de su aceite natural y puede quedar rígido o con manchas. Aplicá una crema hidratante para cuero con un paño suave, en movimientos circulares, y dejá absorber.

5

Opcional: aplicá un impermeabilizante

Si vas a seguir usando el par en días de lluvia o frío, un spray impermeabilizante para cuero crea una capa de protección que repele la humedad sin tapar los poros del material. Aplicalo siempre sobre el cuero limpio y seco.


Situaciones frecuentes

¿El cuero quedó con manchas blancas?

Son depósitos de sal — minerales del agua que quedan en la superficie cuando se evapora la humedad. No son permanentes. Humedecé un paño con agua tibia y vinagre blanco a partes iguales, pasalo suavemente por la zona afectada, dejá secar e hidratá el cuero después.

¿Se deformaron?

Podés intentar recuperar la forma con un ensanchador de calzado o rellenándolas bien con papel firme mientras están apenas húmedas y dejándolas secar así. El cuero tiene cierta memoria — si lo guiás mientras todavía está flexible, vuelve a su forma.


Los tres mandamientos del cuero mojado

  • Nunca calor directo — dejá que se seque solo, despacio
  • Rellená con papel de diario para mantener la forma
  • Hidratá el cuero una vez seco

Con esos tres pasos, un par que se mojó puede quedar igual que antes — o incluso mejor si lo cuidás bien después.

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